España: el costo humano de la crisis
Convocadas por los grandes sindicatos españoles, decenas de miles de personas salieron ayer a las calles de 57 ciudades de España para rechazar la reforma laboral aprobada hace apenas 10 días por el gobierno conservador de Mariano Rajoy, una reforma que abarata y facilita aún más el despido.
“¡Huelga! ¡Huelga!” fue uno de los gritos más coreados por los manifestantes en una jornada en la que Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT) comenzaron a medir sus fuerzas de cara a una posible huelga general.
Según los sindicatos, más de un millón de personas se manifestaron en 57 ciudades de todo el país, que tiene casi 5.3 millones de desempleados, 22.85% de la población activa, y se sitúa a la cabeza del resto de los países de la Unión Europea (UE) .
Bajo el lema “No a la reforma laboral injusta con los trabajadores, ineficaz para la economía e inútil para el empleo”, medio millón de personas recorrieron el centro de Madrid; más de 400 mil salieron a la calle en Barcelona y en Valencia se manifestaron otras 80 mil —cifras que las autoridades rebajaban considerablemente a incluso una décima parte.
La protesta central, la de la capital española, terminó en una Puerta del Sol abarrotada. “Si no la corregimos (la reforma laboral), va a alterar el modelo de convivencia de los últimos 30 años”, aseguró el secretario general de UGT, Cándido Méndez, que junto a su homólogo de Comisiones Obreras (CCOO), Ignacio Fernández Toxo, advirtió al gobierno de que habrá “una escalada del deterioro del clima social”. Ambos sindicatos instaron a los ciudadanos a unirse a la movilización del 29 de febrero convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES).
El gobierno se defiende
Mientras los sindicatos se manifestaban, Rajoy aseguró en Sevilla, en el cierre del Congreso Nacional de su Partido Popular (PP), que se trata de una reforma “justa, necesaria y buena para el país. Esta reforma laboral acaba con las injusticias”, manifestó el presidente del gobierno.
“Si queremos que España crezca y cree empleo, hay que hacer esto que hemos hecho”, sentenció Rajoy.
Se trata de la reforma laboral más profunda en la reciente historia democrática de España. Junto a un mayor abaratamiento y una mayor facilitación del despido, abre la puerta a que las empresas rebajen los salarios de los trabajadores y facilita y acelera también los despidos colectivos.
El Partido Socialista de Alfredo Pérez Rubalcaba se unió a las protestas porque considera la ley un retroceso irreversible en los derechos de los trabajadores. También salió a la calle el “movimiento de los indignados”, pero fijó en Madrid un punto de salida distinto al oficial de la convocatoria. La intención de los dos grandes sindicatos es ir explicando la reforma laboral en los centros de trabajo y ver la respuesta de los trabajadores de cara a la posible huelga general.
Fuente: El Universal
Redacción















